11.7.11
Seguramente tenía necesidad compulsiva de sexo conmigo, no lo sé. Si tengo que rescatar algo de esos meses juntos es la atracción entre nuestros cuerpos. Nos veíamos y teníamos que tocarnos, hacernos el amor indefinidamente, sin tiempo, sin lugar, sin porqués. Una atracción que jamás desarrollé con otra persona y que sé que él tampoco pudo experimentar. “Tenemos una atracción sexual innegable”- dijo alguna vez. Y era cierto. Yo no lo entendía hasta que empecé a estar con otros hombres: ninguno se comparaba con él. Maldito el día en que lo conocí.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario