23.2.12
Acudía a tu auxilio de forma inmediata. "Hola, qué tal?", tu sonrisa y perdí por goleada, te apoderaste al instante de mi ocio y al fin y al cabo, pude entender que hiciste negocio. Una ráfaga de balas seductoras no lograban vulnerar una coraza idiota y con mi seguridad ya en la miseria, fuimos por un café juntos los 3: Vos, yo y tu histeria. Sin mucho más que hablar nos despedimos, comprobé que ya era inútil extender ese partido colgué los timbo y bajé la persiana, sin embargo tu autoestima cascoteó mi ventanta.
Sugerías necesitar mi delirio para ganar espacio me mostré cual mina tibia, empezó a inquietarte mi nueva conducta, pero caí derrotada por tus brotes de astucia. Quién dijo que no se puede combinar
inconstancia, inconciencia y lealtad? Que es imposible dar un paseo un día a tu cielo, un día a mi infierno? Estoy segura, compañero, y me juego mi alma loca que no debe existir boca como esta, en el mundo entero ..
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